La voz de los desaparecidos
8/17/2012, 6 a.m.
Bajo el lema de “sin paz no hay democracia”, el poeta mexicano Javier Sicilia llegó a Los Ángeles esta semana encabezando la Caravana por la Paz con la que pretende sensibilizar al gobierno y los ciudadanos estadounidenses sobre el daño que las políticas antidrogas y las armas de alto calibre que se fabrican en este país y se trafican a México están causando por allá.
La caravana, que se inició en San Diego el domingo, planea recorrer todo el país para llegar a Washington D.C. el 12 de septiembre. El movimiento aboga por los miles de muertos y desaparecidos en México y exige que se abra un debate en Estados Unidos sobre la legalización de las drogas, un mayor control de la venta de armas de alto poder y un combate frontal al lavado de dinero de los grupos criminales.
“Están en todos los sentidos equivocados”, dijo Sicilia sobre las políticas y acuerdos que unen a ambos países.
El poeta califica al enfrentamiento que ha sostenido el gobierno de México contra los cárteles de la droga como “una guerra estúpida” y “una pérdida desde el principio, con mucho dolor”.
Durante su estancia en Los Ángeles, Sicilia y decenas de activistas que lo acompañaban, incluyendo a familiares de personas desaparecidas en México, sostuvieron reuniones con grupos comunitarios y autoridades locales, mostrando la cara de zozobra que ha generado la violencia al sur de la frontera.
Andrés Ascención Téllez González
Desaparecido en Tamaulipas el 27 de marzo de 2011
“El se desapareció cerca de Ciudad Mier. El andaba en una pickup blanca. Iba a su trabajo en Nuevo Laredo con su amigo Braulio”.
Esto es lo último que sabe Viviana Ascención sobre su hermano, desaparecido ya por más de un año.
“LA PGR (Procuraduría General de La República de México) ni ninguna autoridad han encontrado nada”, expresó.
Téllez González, quien vivió en Los Ángeles por una década, acababa de mudarse a Laredo, Texas donde trabajaba como camionero. Al momento de su desaparición, el hombre de 37 años había ido a visitar a su madre.
“No sabíamos la inseguridad de lo que está pasando en México hasta que nos paso”, dijo Ascención, quien cree que su hermano y el amigo de este fueron secuestrados, al igual que miles de otros, por grupos criminales que los obligan a trabajar para ellos.
“Nosotros queremos saber qué le paso a mi hermano. Toda la familia lo ha buscado, pero no hemos encontrado nada”, agregó.
Luis Armando y Gustavo Trujillo Herrera
Desaparecidos el 28 de agosto de 2008 en Pozarica, Veracruz
Raúl y Jesús Salvador Trujillo Herrera
Desaparecidos el 22 de septiembre de 2010 en Atoyac de Álvarez, Guerrero
“Ellos están vivos. Sólo quiero que me ayuden a rescatarlos”, decía entre el llanto Maria Herrera Magdaleno, madre que tiene a cuatro de sus ocho hijos desaparecidos. “Parece que fuera un torbellino que se los está tragando”.
Su primer dolor llego en 2008 y se acrecentó dos años después. Las circunstancias de la desaparición de sus hijos son las mismas: al igual que otras 15 personas que han desaparecido del pueblo de Pajacuarán, Michoacán, los hombres se dedicaban a comprar y vender metal y “pedacera” de oro. Su paradero se desconoce desde que salieron en una de sus actividades comerciales.







