Un 'camarón' que corre contra la corriente
Selene Rivera | 8/9/2012, 11:53 a.m.
Existe un viejo refrán que asegura que “camarón que se duerme, se lo lleva la corriente”. Por esta razón, Jairo Torres prefirió correr contra todas las mareas de la vida inmigrante en Estados Unidos y convertir el fracaso en un éxito.
Fue así que abrió las puertas de su tienda de peces Nautilus Tropical Fish en la ciudad de Lakewood hace cuatro años. y desde entonces el lugar nunca se queda solo por más de cinco minutos. cuando llegan los clientes a comprarle algunos peces y a admirar el lugar
Y no es por demás, El negocio, localizado entre la calle Del Amo y el bulevar Paramount, cuenta con unas 130 especie de peces de agua dulce, unas 50 especies de agua salada y otras 50 especies de colores. Asimismo, ofrece el equipo necesario para armar una pecera, mantenerla, decorarla y alimentar a los peces.
“Las claves parar abrir y mantener un negocio son fáciles”, dice el oriundo de México sin parar de atender a sus clientes. Primero que todo, “debes arriesgarte y no debes temerle a nada sin intentar primero, ya que el dinero lo puedes recuperar”, agrega el negociante de 44 años de edad.
Sin embargo, Torres admite que no llegó a este país en busca del “sueño americano”, ya que pensaba pasar sólo unas vacaciones en Los Ángeles.
“En México, yo trabajaba en una empresa familiar, donde junto a mi padre y mis hermanos fabricaba bolsas de plástico y operaba el negocio”, recuerda.
Pero aparte de su trabajo en la empresa de su padre, era un amante de los peces, y su hobby era criarlos, intercambiarlos con las amistades, reproducirlos y hasta venderlos.
“Quise salir de la rutina y viajar un poco para luego regresar a mi país”, señala el negociante.
Así que, para no perder la costumbre, dos días después de haber pisado Estados Unidos, obtuvo trabajo en el mantenimiento de filtros de peceras en una tienda de mascotas, y al poco tiempo se convirtió en surtidor de peces.
Fue entonces cuando el inmigrante decidió quedarse en el Sur de California y continuar haciendo lo que más le gustaba.
“Un día, mientras trabajaba, llegué a una tienda de peces, y al momento de pisar las puertas la vi sucia y descuidada; era un fracaso, pero con mucho potencial. En ese momento la visualicé mía y me vi trabajando en ella”, dice.
Desde entonces, empezó a ver otros locales y surgió el interés por abrir su propio negocio.
“Empecé a ahorrar dinero, a trabajar de lunes a lunes en dos empleos en el mismo ramo, a aprender el idioma y todo sobre el negocio de estas tiendas. No quería perder tiempo, pues para mí un día no aprobado es un día perdido”, dice Torres.
Con la meta de adquirir aquel comercio del que se vio propietario, pidió un aumento y una promoción en el empleo, pero no se lo dieron. “Mi jefe me dijo: ‘Aquí no vas a crecer más’. Así que renuncié”, indica.
Al otro día de haberse quedado sin empleo, un amigo contactó a Torres y le dijo que la tienda que tanto le gustaba estaba disponible. 15 días después de haber visitado el lugar y de negociar con el antiguo dueño, en diciembre del 2008, este pasó a sus manos.
“Abrí mi acuario un 21 de diciembre del 2008. Con este negocio no te haces millonario si no tienes mucho capital. De hecho, te mantienes a flote”, dice Torres.
Ahora la siguiente meta del mexicano es seguir creciendo.
Por el momento, Torres comparte cómo toda persona puede convertir sus fracasos en éxitos.
El emprendedor no debe de temer al fracaso; debe de ser arriesgado y visualizarse siendo dueño del negocio que desea empezar.
Como negociante debes de dar buen servicio, atención al cliente, escucharlo y procurar darle lo que pide.
En ocasiones debes de ser flexible y rebajar algunos de los artículos que vendes.
Debes amar lo que haces, saber sobre ello, darle el mantenimiento necesario y ofrecer calidad.
La limpieza es imperativa; un lugar aseado es un lugar que captura la confianza del cliente.








