www.hoylosangeles.com
4:25 a.m., 5/19/2013 | 60°

Genocida de Wisconsin se alimentó de odio para atacar a minoría

EFE | 8/8/2012, 11:26 a.m.
Genocida de Wisconsin se alimentó de odio para atacar a minoría
Wade Michael Page, un exmilitar de 40 años, abrió fuego contra el Templo Sij de Oak Creek en Wisconsin matando a seis personas. | EFE

El tiroteo contra un templo sij en Wisconsin el domingo pasado, a manos de un presunto genocida supremacista, demuestra no sólo que ya no hay respeto a lugares sagrados sino que el odio contra las minorías en EE.UU sigue "vivito y coleando".

Wade Michael Page, un exmilitar de 40 años, abrió fuego el domingo pasado contra el Templo Sij de Oak Creek, en un suburbio de Milwaukee (Wisconsin), dejando 6 muertos y tres heridos de gravedad.

Aunque la policía luego lo mató, el ataque ha generado gran ansiedad entre la comunidad sij en Wisconsin y en el resto de la comunidad inmigrante en el país.

"Como una organización que representa a un grupo que ha sido víctima de crímenes motivados por el odio, expresamos solidaridad con la comunidad sij...este acto aborrecible es un recordatorio de la urgente necesidad de promover un mayor entendimiento y respeto entre las culturas en nuestra diversa sociedad", dijo hoy en un comunicado el grupo pro-inmigrante "Voces de la Frontera".

La comunidad hispana no es ajena a los delitos derivados del odio: según un informe del FBI de 2011, dos terceras partes de los crímenes cometidos contra minorías étnicas estuvieron dirigidos contra los hispanos ese año, el mayor porcentaje en la última década.

En 2011, los crímenes cometidos por la etnia u origen nacional de las víctimas conformaron el 12,8 % de los crímenes motivados por el odio. Del total de 1.122 víctimas en esa categoría, el 66,6 %, o 747 víctimas, eran de origen hispano.

El auge de crímenes violentos coincide con el aumento de la xenofobia en algunos sectores del país, molestos por el aumento de la población minoritaria en EE.UU en las últimas décadas.

El fenómeno tampoco debe sorprender en un país donde se defiende a ultranza la tenencia de las armas y hay más de 294 millones de armas de fuego entre la población civil.

La mayor indignación, sin embargo, es que el tiroteo haya ocurrido en un templo, normalmente considerado un espacio de paz y libre de peligros.

El Southern Poverty Law Center, un centro cívico de Montgomery (Alabama) que estudia crímenes contra las minorías e inmigrantes, dijo en su página web que Page era un "neo-nazi frustrado", que aparentemente canalizaba su veneno a través de la música en bandas de rock.

Mark Potok, un analista del Centro, ha dicho a la prensa que Page llamó la atención de su grupo hace una década por sus vínculos con bandas de rock conocidas por canciones violentas que incluso promueven el genocidio.

Según el Centro, Page pertenecía a dos bandas de inconfundible carácter racista, "End Apathy" y "Definite Hate", y ésta última ilustró uno de sus álbumes con la imagen de un brazo blanco golpeando a un hombre negro en el rostro.

En ese dibujo, el puño blanco muestra un tatuaje con las siglas "HFFH" ("Hammerskins Forever, Forever Hammerskins"), en alusión a una organización que llegó a dominar el movimiento supremacista en Estados Unidos.

Page era uno entre "miles" de personas motivadas por el odio contra las minorías en EE.UU y su música, aunque promovía el genocidio contra negros, judíos, homosexuales y otros supuestos "enemigos" de la raza blanca, no pasaba a más. Hasta ahora.

En nombre de la libertad de expresión, Estados Unidos permite y tolera la existencia de grupos marginales racistas que datan de al menos la década de 1970 y que, según el Centro, recurren a bandas de rock para reclutar a nuevos miembros y financiar sus operaciones.

El reto de las autoridades, claro está, es preservar la libertad de expresión consagrada en la Primera Enmienda de la Constitución y simultáneamente proteger el derecho de la gente a vivir en paz y sin miedo a los supremacistas.

Los discípulos "cabeza rapada" ("Skinheads") del llamado "poder de los blancos", como presuntamente lo fue Page desde 2000, aparentemente no entienden que su libertad de expresar odio no les da, en absoluto, licencia para cometer crímenes contra sus enemigos, reales o imaginarios.

El tiroteo en Wisconsin ha sido catalogado como un acto de "terrorismo doméstico" pero el Gobierno debe ir más allá: debe sumar fuerzas con los grupos cívicos del país y renovar su llamado a la tolerancia que es, en última instancia, el valor fundacional más preciado de Estados Unidos

También de interés

Galerías de fotos

Más Recientes

Real Time Analytics