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Deportados y desposeídos…

Rubén Hernández León, Director de Estudios Mexicanos de UCLA | 4/11/2012, 9:27 a.m.
Deportados y desposeídos…

Para mi sorpresa el domingo pasado me encontré, en la primera plana del periódico Los Ángeles Times, con un tema que comenté en este espacio hace pocas semanas. Se trata de casos en los que madres y padres de familia deportados pierden la custodia de sus hijos nacidos en Estados Unidos. Me percaté del tema en ese entonces por la cobertura que realizó el periódico español El País de madres en situaciones como esta.

El reportaje del periodista Richard Fausett se titula “Deported to Mexico, a father hopes for custody” (Deportado a México, un padre tiene esperanza en ganar la custodia) y puede leerse en: www.latimes.com/news/nationworld/nation/la-na-nc-deported-dad-20120401,0,5208451.story. El artículo detalla la situación de un padre de familia mexicano, quien residió por varios años en North Carolina. En ese estado se casó con una ciudadana norteamericana y tuvo tres hijos con ella.

Este inmigrante ya no pudo ver nacer a su hijo más pequeño porque fue detenido por las autoridades estadounidenses y deportado a México. La madre de los pequeños fue declarada incapaz de hacerse cargos de ellos por problemas de adicciones y los chicos fueron puestos bajo el cuidado temporal de otra familia, que ahora desea adoptar a los niños. Los trabajadores sociales de las agencias estatales involucradas están a favor de dicha adopción. El padre ha intentado retener la custodia de sus hijos, pero la falta de recursos, la distancia y la imposibilidad de hacerse presente en Carolina del Norte, lo obligan a nadar contra corriente.

 Repito lo que dije hace unas semanas por pura cautela. No sé cuántas familias estén en situaciones parecidas. Uno no quiere exagerar, pero tampoco minimizar, sobre todo tratándose de una historia que reúne elementos dramáticos, pero para mí, sintomáticos de lo que está pasando con la migración en este país. Al fin y al cabo, entre los cientos de miles de inmigrantes no autorizados que han sido expulsados de este país hay docenas de miles que son padres y madres de familia.

Primero lo evidente y que tantas veces hemos señalado en este espacio: la deportación separa a las familias y quebranta los vínculos que los inmigrantes han forjado en esta sociedad. Pero el caso en cuestión y otros parecidos muestran cómo la deportación tiene efectos que van más allá de la ya de por sí grave separación de padres e hijos.

En este caso el estado le cobra una doble cuenta al migrante. Lo expulsa por ser indocumentado. No valió el matrimonio, ni la presencia de hijos, ni que el inmigrante deportado fuera el principal sustento de su hogar. Luego amenaza con quitarle los hijos por ser pobre y por no poder darles, en México, el nivel de vida que pueden tener en Estados Unidos. Como si la deportación no hubiera interrumpido esa posibilidad…

La separación y la posible pérdida de custodia de sus hijos representan, desde mi punto de vista, una violación de los derechos civiles y derechos humanos de este padre mexicano. Y la Secretaría de Relaciones de México y el Instituto de los Mexicanos en el Exterior, ¿dónde están?

rubenhl@soc.ucla.edu