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Desarrollan gusto por leer entre jóvenes

"Las personas que no leen tienen grandes limitaciones y quienes sí leen tienen una enorme posibilidad de crecimiento y desarrollo", expresó analista

Agencia Reforma | 4/6/2012, 11:28 a.m.
Desarrollan gusto por leer entre jóvenes
"Estamos convencidos de que un país como el nuestro sería más ciudadano y democrático si la gente fuera más lectora", manifestó analista. | Agencia Reforma

Más de la mitad de los estudiantes que concluyen la educación secundaria en México no comprenden lo que leen, de acuerdo con las evaluaciones internacionales.

Los hábitos son deficientes, pues los mexicanos leen menos de 2.2 libros al año.

Sin embargo, la organización A Leer IBBY México ha demostrado que pueden generar adicción a la lectura en niños y jóvenes.

Actualmente trabaja en 600 escuelas públicas de 15 estados del País, llegan a poco más de 200 mil estudiantes de primaria y secundaria quienes leen 20 libros al año y lo hacen sólo por el placer de leer, expresaron en entrevista, Bruno Newman y Azucena Galindo, presidente y directora, respectivamente de la organización.

Además, en estas escuelas donde aplican el Programa Nosotros entre Libros, han logrado mejorar en los últimos 4 años el aprovechamiento escolar de los alumnos al pasar de 551.67 puntos, en promedio, en la prueba ENLACE de Español, a 562.42 en la última aplicación del 2011.

"El acercamiento a la lectura de una manera lúdica, significativa, placentera genera una relación afectiva con el libro lo que va desarrollando la comprensión lectora e incluso la mejora en el desempeño de los estudiantes", expresó Galindo.

Newman señaló que hay dos tipos de personas, las que leen y las que no lo hacen.

"Las personas que no leen tienen grandes limitaciones y quienes sí leen tienen una enorme posibilidad de crecimiento y desarrollo.

"Estamos convencidos de que un País como el nuestro sería más ciudadano y democrático si la gente fuera más lectora", expresó Newman.

Reconoció que la invitación a la lectura a través de las campañas en los medios de comunicación y el impulso que la propia Secretaría de Educación Pública ha hecho a través de los Estándares de Lectura que registran el número de palabras por minuto que deben leer los estudiantes de acuerdo con su grado escolar, han sido importantes para llamar a la población a acercarse a la lectura, pero después es necesario dar el segundo paso.

"Hay que trabajar en qué leer, cómo leer y con quién leer y eso es lo que hacemos nosotros", expresó Newman.

La formación de lectores, señaló Galindo, requiere contar con intermediarios entre el estudiante y el libro sobre todo en un País que no tiene como cultura el hábito de la lectura.

"La diferencia está en el método.

"Para que la lectura comience a ser una experiencia placentera, se puede comenzar con leer un cuento pequeño en voz alta, o leer libros de literatura infantil sobre todo para quienes no han leído nunca y son adultos.

"Y algo muy importante es la mediación, hay que ir acompañando la lectura con los lectores, acercar el texto al niño, se trata de hacer un trabajo de encuentro con el libro", explicó Galindo.

Además de crear un método para la formación de lectores, A Leer IBBY México ha creado distintos programas para acercar tanto a los mediadores que son personas voluntarias, como los libros a las poblaciones rurales a través de 50 Bunkos, que son bibliotecas comunitarias donde se realizan sesiones de lectura en voz alta, y actividades en torno a la escritura, se fomenta el diálogo, la reflexión y la reacción creativa sobre lo leído.

Galindo explicó también que la propuesta de la organización es ampliar los círculos de lectores y llevar los libros a grupos de población infantil y juvenil en situación de vulnerabilidad, como son los jóvenes que están en los centros de readaptación social, o la población con alguna discapacidad visual o auditiva.

Se trata, dijo, de fomentar la lectura como factor de inclusión.

El concepto, explicó, está relacionado con los creación de entornos lectores, donde confluyen el mediador, el lector, y los acervos; la promoción de la lectura entre las poblaciones más vulnerables, como quienes tienen una discapacidad.

"La inclusión implica eliminar las barreras que existen para el aprendizaje y la participación de muchos niños, jóvenes y adultos, con el fin de que las diferencias culturales, socioeconómicas, individuales y de género no se conviertan en desigualdades educativas y culturales y, por esta vía, en desigualdades sociales" señaló.