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La noticia que no sucedió en el 2011


Carta del Editor | 12/31/2011, 12:04 p.m.
La noticia que no sucedió en el 2011
Un recordatorio de una promesa de campaña electoral incumplida. | Agustín Durán

De todos los temas noticiosos que acapararon la atención local y nacional, el de mayor impacto para la comunidad inmigrante y latina estuvo ausente de las páginas de los periódicos, de los telepromters de los noticieros de televisión y de las ondas radiales.

Fue la noticia que no sucedió: la aprobación de una reforma migratoria.

Se va el 2011 y con él se va la esperanza de los aproximadamente 12 millones de migrantes indocumentados, y la de sus familias, de regularizar su situación migratoria este año.

No obstante, como lo dicta la ley del tiempo, desaparece un año y nace otro. Y el reto sigue siendo el mismo: la legalización.

Para que haya una posibilidad de lograrla, no hay que convertir la reforma migratoria en un tema político-electoral, sino que hay que dialogar seriamente e incluir a todas las fuerzas vivas del debate. A demócratas y republicanos, a liberales y conservadores, a sindicatos y a la empresa privada, a los activistas pro inmigrantes y a los que se oponen a la inmigración indocumentada, a los que buscan una frontera abierta y a los que buscan sellarla a la inmigración indocumentada.

Todos tienen algo válido que decir, desde los que culpan a Estados Unidos por la separación de familias por las deportaciones hasta los que condenan a México –el principal exportador de connacionales hacia Estados Unidos– y a otros países por no hacer lo suficiente por mantener intacto el núcleo familiar de sus ciudadanos en su propia tierra natal.

El problema adicional es que estamos entrando a un año en el que habrá elecciones nacionales, inclusive para elegir al presidente del país. Y si la disputa electoral del 2008 nos dejó alguna enseñanza, el tema de la reforma migratoria se convertirá en el pan de cada día de los contendientes por la Casa Blanca, principalmente cuando éstos se dirijan al votante latino.

La ventaja ahora es que los activistas pro inmigrantes latinos, que generalmente se alinean con el Partido Demócrata, han estado presionando al Presidente Obama para que promulgue la reforma migratoria. Al fin y al cabo, el dignatario se comprometió como candidato a hacerla realidad si tomaba las riendas de la nación, a cambio del voto latino.

El elector latino cumplió y el 67% de ellos votó por Obama. Y tanto los activistas como los votantes de nuestra comunidad han entendido que trato es trato, ya sea que éste sea acordado con un demócrata o con un republicano. Ahora, solamente falta que ambos partidos políticos entiendan que el 2012 se presta para escuchar el clamor del indocumentado y el de sus familias para que la reforma migratoria sea discutida de forma serena, seria, responsable y se llegue a un consenso nacional para que sea promulgada.

De no ser así, el votante latino tendrá la oportunidad de recordar la demagogia y las promesas incumplidas al momento de acercarse a las urnas en los años y elecciones por venir.